

En 2009 al cuarteto de Brooklyn le bastó un EP y un año de
conciertos a cara de perro (en aquella edición del festival South By Southwest dieron once en tres días) para
convertirse en la banda más comentada del underground, tanto el estadounidense
como también el británico, territorio donde también calaron. Todo el mundo los
señalaba. Su elepé homónimo de debut, como no podía ser de otra manera, se
convirtió en uno de los hitos de la temporada. Cogido de la mano de las
primeras encarnaciones de My Bloody Valentine se
acercó a las primeras de Morrissey (esa forma de cantar de Kip Berman, medio
adormilado e impostando el acento inglés, tan Mozz) y a los grupos de Sarah Records: si en aquel selloThe Field Mice cantaban "This Love Is Not
Wrong", estos jóvenes neoyorquinos subían esa apuesta con "This Love
Is Fucking Right!". Más influencias: el twee escocés, C86 y el noise-pop
cuando a ese sonido le hervía la sangre adolescente. The Jesus And Mary Chain, The
Pastels y Black Tambourine también chorreaban por su retrovisor. Jugban (lo indica su
nombre) al "maximum melodrama" y saben rentabilizarlo. Emoción sin
freno y corazón arrebatado, la angustia de los 14 años y las heridas de más
allá de los 20. En 2011 ha visto la luz la continuación de todo eso, "Belong", su segundo álbum, que vuelve a estar
repleto de canciones que parecen clásicos instantáneos salidos de ninguna
parte. Y si sus fans, en especial los de militancia indie más pura y dura,
pensaban que por elegir como productor de "Belong" a Flood (U2,
Björk) y como mezclador a Alan Moulder (My
Bloody Valentine, Killers, Smashing Pumpkins) iban a girar hacia el rock de
estadios, pueden respirar tranquilos. Las cualidades pegadizas que los han
hecho famosos siguen con ellos, esa sensación de que las melodías les salen sin
esfuerzo. Solo que ahora el envoltorio suena más voluptuoso, con los
instrumentos y los arreglos disfrutando de mayor espacio alrededor para
respirar y brillar. Eso permite a los de Brooklyn ser una mejor versión de sí
mismos, y también olvidarse de la nostalgia que marcó a su aclamado debut para
volcarse en el presente.

