

De raíces sefardíes, la israelí Yasmin Levy representa un cruce de culturas y tradiciones fuera de lo habitual. Su obra, alabada por medios como el diario The Guardian (“joven con una exquisito y apasionado estilo vocal, y una misión musical valiente y original. Se merece lo mejor”) transita entre la tradición y la sensibilidad contemporánea, entre sus ancestros sefardíes y su amor por el flamenco y las músicas árabes, creando una personalidad incomparable en la música contemporánea.
Desde su debut en 2000 con “Romance & Yasmin” -que le valió una nominación a artista revelación en los premios de la BBC Radio 3- Levy ha desarrollado una de las carreras más sólidas de la actualidad. Muy influenciada por la obra de su padre, el músicologo Yitzhak Levy, en su segundo disco, “La Judería” (2005) incorporó elementos del flamenco, abriendo un abanico de influencias que en “Mano Suave” (2007) se expandiría hasta incluir una colaboración con Natacha Atlas.
Producido junto a Javier Limón, “Sentir” es su último y muy esperado disco, un trabajo que supone su consagración definitiva y un nuevo paso en una carrera siempre en progresión. Entre las canciones de este disco se incluyen versiones de “La hija de Juan Simón”, de Antonio Molina y “Hallelujah”, de Leonard Cohen, así como un dueto creado en el estudio con su padre, fallecido cuando ella contaba sólo un año de edad. Un triunfo del cruce de tradiciones y culturas que florece en una de las voces básicas de nuestros tiempos.

