

Asa nació en París. Su vida en la ciudad de la luz dejó a aquella chica sólo con un puñado de vagos recuerdos (felices); poco después de haber cumplido dos añitos su familia regresó a Nigeria. Paris fue simplemente una etapa en la dura y llena de coraje vida de sus padres. Pero de alguna manera, su destino había quedado vinculado a la ciudad que la vio nacer: Fue a París donde regresó 20 años después y su carrera artística se empezó a forjar. Asa creció en Lagos, una ciudad repleta de gente en las calles y con una energía arrolladora pero, a su vez, cargada de profundas raíces espirituales. Tribus islámicas mezcladas con la fe cristiana en un clima de tolerancia, la juventud imitando los patrones americanos y la turbulenta ciudad sumergiéndose sin descanso en un infernal pero a la vez armónico ballet de amor y odio, relax y violencia, pobreza y prosperidad.
"Lagos es el New York de Nigeria. Si quieres llegar a algún sitio en lo que a carrera musical se refiere, es el lugar donde hay que estar en Nigeria, se encuentran las mejores oportunidades pero también las mayores decepciones".
Asa era la única niña de la familia y tenía que compartir a sus padres, no muy a menudo, la verdad, con sus tres hermanos. Siendo muy joven ya empezó a encargarse del sustento de la casa familiar debido a las frecuentes ausencias de sus padres. En esos momentos es cuando Asa empieza a cantar. El deseo por contar apareció por aquel entonces y nunca más ha desaparecido, ocupando ya un lugar fundamental en su alma. Así que empezó a sacar su alma a través de las canciones. Prefería cantar a tener que hablar, improvisando melodías sin cesar hasta que su madre le obligó a parar!. A lo largo de los años su padre había recopilado una interesante colección de clásicos del soul y música nigeriana. La niña que fue, había crecido escuchando a Marvin Gaye, Fela Kuti, Bob Marley, Aretha Franklin, Sunny Ade, Ebenezer Obey y Lagbaja, forjando una fuente de inspiración en ella. Asa era una chica solitaria. La familia, sus hermanos, África…no acababa de encajar en los clichés tradicionales y se sentía triste a menudo, fuera de su lugar. Era distinta y la música se convirtió en su válvula de escape y en el sueño de todos los días.
En ocasiones iría a un parque con sus hermanos a cantar y bailar, pero lo que haría más a menudo sería crear su propio espacio y refugiarse en su mundo imaginario; cantando canciones de Marley o Michael Jackson e imaginando que las multitudes le aclamaban.
"Cuando era adolescente me convertí en una persona muy tímida y algunas personas se burlaban de mi, pero bueno, de algún modo ya estaba llamando la atención!!. Tome el hábito de no hacer nada a lo largo del día, como el resto de la gente. La gente no entendía mi voz grave, los coros no querían saber nada de mi; tenía que ir a la iglesia si quería aproximarme lo más mínimo a un micro."
A los 12 años su madre la había ingresado en una de las mejores escuelas del país pero ese tipo de educación tenía un sabor amargo para ella: cinco años de duros estudios y esfuerzo y, al regresar de nuevo al hogar familiar descubre a Erika Badu, D’Angelo, Rafaël Saadiq, Lauryn Hill, Femi Kuti y Angélique Kidjo, empezando a sonar en seguir sus pasos.
A los 18, se había familiariz

